viernes, 11 de julio de 2014

El método verdad, camino y vida ( para la lectura bíblica)


                                          El método verdad, camino y vida 
                             para la lectura bíblica 

            cuando comenzamos a caminar necesitamos de algún tipo de apoyo, la mano de nuestro padre o nuestra madre, gatear, el andador... lo mismo nos ocurre al comenzar nuestro itinerario oracional con la palabra de dios, necesitamos de un método que nos ayude a caminar por esta senda de la oración.
            el método que queremos compartir con vosotros se llama verdad, camino y vida.  no es algo nuevo, hunde sus raíces en la lectio divina practicada en el seno de la iglesia desde los primeros tiempos como hemos podido apreciar en el recorrido histórico. tal es así que las tres partes de este método se corresponden con las tres partes tradicionales de la lectio: lectura, meditación, oración. pero antes de comenzar a orar con la palabra, a nuestro parecer, son necesarios algunos preparativos.
            busca un lugar tranquilo, donde nadie te moleste. es importante hacer silencio. también es importante el ambiente. puedes disponer una biblia abierta, adornada con flores, acompañada por la luz de una vela, un icono... es decir, preparar el lugar de modo que te invite y ayude a orar.
            tómate tu tiempo, te aconsejo que dediques a la lectura orante una hora, pero si te resulta demasiado, puedes utilizar media hora. desde un punto de vista pedagógico y, sobre todo al principio, vamos a dividir cada momento de la lectura orante en períodos de tiempo de veinte minutos cada uno, si es que le dedicamos una hora, si no pues la mitad. el paso de un momento a otro, sobre todo en la lectura orante comunitaria, lo podemos señalar con un canto, una oración, una invocación... nos podemos ayudar de una música de fondo, una canción, una imagen... si lo vemos conveniente.
            comienza por invocar al espíritu santo. que sea él quien guíe tu itinerario. recuerda que la sagrada escritura es escritura inspirada. el espíritu santo es quien abre nuestro oídos, nuestro entendimiento y nuestro corazón a la palabra que hoy se cumple ante nosotros. él es el único que nos puede ayudar a entender mejor el texto sagrado.

a.- Invocación al Espíritu Santo
            Esto puede hacerse de diversas maneras: un canto, una oración, un momento de silencio. Lo importante es que nosotros nos hagamos consciente de su presencia y lo invoquemos para que nos haga comprender el pasaje que vamos a leer y sepamos actualizarlo al  hoy que estamos viviendo, a nuestras necesidades concretas, a nuestro vivir cotidiano.

b.- Verdad. Lectura. ¿Qué dice el texto?

La pregunta a la que tenemos que responder en este primer momento es. ¿qué dice el texto? Para ello es necesaria la lectura atenta, pausada, sin prisa de la Palabra. Podemos leer el texto en voz alta de modo que participen más sentidos. Es el momento de «masticar» lentamente la Palabra, de trillarla, de desmenuzarla. Se hace imprescindible que conozcamos lo mejor posible el pasaje con el que estamos orando.
            Por tanto, lo primero que haremos será enmarcar el dentro de su contexto, para ello leeremos la introducción al libro correspondiente. En ella fíjate en el ambiente en el que se desarrolla: sobre todo el tiempo y lugar en que fue escrito el libro correspondiente, y a qué necesidad concreta del Pueblo de Israel o de la Iglesia hace frente. Lee, también, las notas a pie de página, te ayudaran a entender mejor el texto, por último lee los texto paralelos. Todo ello te dará una visión global del pasaje.
            Vamos a continuar desmenuzando el texto, sin ninguna otra ayuda, mas que la de nuestra Biblia. Yo aconsejo a partir de ahora contar con un lapiz, si es posible bicolor para ir señalando o subrayando algunas palabras o frases del pasaje.
            ¿Es posible estructurar o dividir el texto en partes? Inténtalo.
            Si conoces algo acerca de lo géneros literarios, ¿dentro de que género podemos enmarcarlo? ¿De qué modo debemos leerlo? ¿Cómo debemos entenderlo?
            ¿Hay palabras o expresiones que se repitan? ¿Cuáles? Es posible que no haya palabras que se repitan, pero, ¿encontramos algún sinónimo?
            Si es que aparecen, ¿qué personajes intervienen? ¿qué hacen? ¿hablan? ¿permanecen callados? ¿son destinatarios de una acción? ¿quién o quiénes son los protagonistas?
            Intenta relacionar el pasaje con el resto del libro al que pertenece o con el resto de la Sagrada Escritura.
            Por último, preguntate ¿cuál es la palabra o palabras fundamentales del texto? Subráyala, acógela, tómala contigo.

c.- Camino. Meditación. ¿Qué me dice el texto?

            Pasamos a la segunda parte de nuestro itinerario. Ahora, la pregunta a responder sería: ¿Qué me dice el texto? En este momento concreto de mi vida, en las circunstancias propias que estoy viviendo, en mi propio contexto particular. Ha llegado la hora de «saborear» la Palabra. Tal vez alguna de estas preguntas te puedan ayudar en el desarrollo de esta segunda parte.

   ¿Qué me dice el texto acerca de mi situación actual? ¿Tiene algo que ver con mi vida?
        ¿Qué quiere decirme Dios con este pasaje?
     ¿Qué me dice el texto acerca del comportamiento de Jesús?
       ¿Qué tengo que cambiar en mi vida para que ésta se asemeje más a la de Jesús?
         ¿Qué me exige, en concreto, esta Palabra? ¿Qué me pide hoy?

            Y luego para que la Palabra te acompañe durante todo el día puedes utilizar la llamada «rumia». Es decir, toma esa palabra o frase fundamental del texto que tocó tu corazón en la primera parte de nuestro itinerario, y ve repitiéndola durante tu jornada: mientras esperas el autobús, cuando vas caminando por la calle, en un atasco, al hacer cola…


d.- Vida. Oración. ¿Qué le digo a Dios a partir del texto?
            Ya hemos llegado a la tercera y última parte de nuestro itinerario. De la escucha y la meditación de la Palabra es muy posible que surja de forma espontánea la oración de petición, súplica, alabanza, acción de gracias, ofrecimiento, adoración… Esa es tu respuesta a Dios desde la experiencia vivida en este momento de oración.
            Pero la respuesta a Dios no puede quedarse ahí únicamente, la oración ha de llevarnos al compromiso. Por ello, es necesario que asumas un compromiso concreto en tu vida a favor de los hermanos y para que el Reino de Dios y su justicia sea cada vez más una realidad en nuestro mundo.



ORACIÓN DESPUÉS DE LEER LA BIBLIA

JESÚS MAESTRO,
TÚ HAS DICHO QUE LA VIDA ETERNA
ES CONOCERTE A TI Y AL PADRE.
ENVÍA SOBRE NOSOTROS
LA ABUNDANCIA DEL ESPÍRITU SANTO
QUE NOS ILUMINE, GUÍE Y
FORTALEZCA EN TU SEGUIMIENTO,
PUES TÚ ERES EL ÚNICO CAMINO AL PADRE.
HAZ QUE CREZCAMOS EN EL AMOR
PARA QUE SEAMOS, COMO PABLO,
TESTIGOS VIVIENTES DE TU EVANGELIO.
CON MARÍA, MADRE, MAESTRA Y
REINA DE LOS APÓSTOLES,
CONSERVAREMOS TU PALABRA
Y LA MEDITAREMOS EN NUESTRO CORAZÓN.

JESÚS MAESTRO, CAMINO, VERDAD Y VIDA.
TEN PIEDAD DE NOSOTROS.
 



Oración antes de leer la Biblia

Jesús Maestro,
que has dicho: Donde están
dos o tres reunidos en mi nombre,
Allí estoy yo en medio de ellos,
quédate con nosotros, que estamos reunidos
para meditar y comulgar con tu Palabra.
Tú eres el Maestro y la Verdad:
Ilumínanos para que
comprendamos mejor
las Sagradas Escrituras.
Tú eres la guía y el camino:
haz que seamos dóciles
en tu seguimiento.
Tú eres la Vida:
haz que nuestros corazones
sean la buena tierra
donde la semilla de tu Palabra
produzca frutos abundantes
de santidad y apostolado.

Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida.
Ten piedad de nosotros.


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