El método verdad, camino y vida
para la lectura bíblica
cuando comenzamos a caminar
necesitamos de algún tipo de apoyo, la mano de nuestro padre o nuestra madre,
gatear, el andador... lo mismo nos ocurre al comenzar nuestro itinerario
oracional con la palabra de dios, necesitamos de un método que nos ayude a
caminar por esta senda de la oración.
el método que queremos compartir con
vosotros se llama verdad, camino y vida.
no es algo nuevo, hunde sus raíces en la lectio divina practicada en el
seno de la iglesia desde los primeros tiempos como hemos podido apreciar en el
recorrido histórico. tal es así que las tres partes de este método se
corresponden con las tres partes tradicionales de la lectio: lectura,
meditación, oración. pero antes de comenzar a orar con la palabra, a nuestro
parecer, son necesarios algunos preparativos.
busca un lugar tranquilo, donde
nadie te moleste. es importante hacer silencio. también es importante el
ambiente. puedes disponer una biblia abierta, adornada con flores, acompañada
por la luz de una vela, un icono... es decir, preparar el lugar de modo que te
invite y ayude a orar.
tómate tu tiempo, te aconsejo que dediques a
la lectura orante una hora, pero si te resulta demasiado, puedes utilizar media
hora. desde un punto de vista pedagógico y, sobre todo al principio, vamos a
dividir cada momento de la lectura orante en períodos de tiempo de veinte
minutos cada uno, si es que le dedicamos una hora, si no pues la mitad. el paso
de un momento a otro, sobre todo en la lectura orante comunitaria, lo podemos
señalar con un canto, una oración, una invocación... nos podemos ayudar de una
música de fondo, una canción, una imagen... si lo vemos conveniente.
comienza por invocar al espíritu
santo. que sea él quien guíe tu itinerario. recuerda que la sagrada escritura
es escritura inspirada. el espíritu santo es quien abre nuestro oídos, nuestro
entendimiento y nuestro corazón a la palabra que hoy se cumple ante nosotros.
él es el único que nos puede ayudar a entender mejor el texto sagrado.
a.- Invocación al Espíritu Santo
Esto puede hacerse de diversas
maneras: un canto, una oración, un momento de silencio. Lo importante es que
nosotros nos hagamos consciente de su presencia y lo invoquemos para que nos
haga comprender el pasaje que vamos a leer y sepamos actualizarlo al hoy que estamos viviendo, a nuestras necesidades
concretas, a nuestro vivir cotidiano.
b.- Verdad. Lectura. ¿Qué dice el texto?
La
pregunta a la que tenemos que responder en este primer momento es. ¿qué dice el
texto? Para ello es necesaria la lectura atenta, pausada, sin prisa de la
Palabra. Podemos leer el texto en voz alta de modo que participen más sentidos.
Es el momento de «masticar» lentamente la Palabra, de trillarla, de
desmenuzarla. Se hace imprescindible que conozcamos lo mejor posible el pasaje
con el que estamos orando.
Por tanto, lo primero que haremos
será enmarcar el dentro de su contexto, para ello leeremos la introducción al
libro correspondiente. En ella fíjate en el ambiente en el que se desarrolla:
sobre todo el tiempo y lugar en que fue escrito el libro correspondiente, y a
qué necesidad concreta del Pueblo de Israel o de la Iglesia hace frente. Lee,
también, las notas a pie de página, te ayudaran a entender mejor el texto, por
último lee los texto paralelos. Todo ello te dará una visión global del pasaje.
Vamos a continuar desmenuzando el texto, sin
ninguna otra ayuda, mas que la de nuestra Biblia. Yo aconsejo a partir de ahora
contar con un lapiz, si es posible bicolor para ir señalando o subrayando
algunas palabras o frases del pasaje.
¿Es posible estructurar o dividir
el texto en partes? Inténtalo.
Si conoces algo acerca de lo
géneros literarios, ¿dentro de que género podemos enmarcarlo? ¿De qué modo
debemos leerlo? ¿Cómo debemos entenderlo?
¿Hay palabras o expresiones que se
repitan? ¿Cuáles? Es posible que no haya palabras que se repitan, pero,
¿encontramos algún sinónimo?
Si es que aparecen, ¿qué personajes
intervienen? ¿qué hacen? ¿hablan? ¿permanecen callados? ¿son destinatarios de
una acción? ¿quién o quiénes son los protagonistas?
Intenta relacionar el pasaje con el
resto del libro al que pertenece o con el resto de la Sagrada Escritura.
Por último, preguntate ¿cuál es la
palabra o palabras fundamentales del texto? Subráyala, acógela, tómala contigo.
c.- Camino. Meditación. ¿Qué me dice el texto?
Pasamos a la segunda parte de
nuestro itinerario. Ahora, la pregunta a responder sería: ¿Qué me dice el
texto? En este momento concreto de mi vida, en las circunstancias propias que
estoy viviendo, en mi propio contexto particular. Ha llegado la hora de
«saborear» la Palabra. Tal vez alguna de estas preguntas te puedan ayudar en el
desarrollo de esta segunda parte.
¿Qué me dice el texto acerca de mi situación
actual? ¿Tiene algo que ver con mi vida?
¿Qué quiere decirme Dios con este
pasaje?
¿Qué me dice el texto acerca del
comportamiento de Jesús?
¿Qué
tengo que cambiar en mi vida para que ésta se asemeje más a la de Jesús?
¿Qué me
exige, en concreto, esta Palabra? ¿Qué me pide hoy?
Y luego para que la Palabra te
acompañe durante todo el día puedes utilizar la llamada «rumia». Es decir, toma
esa palabra o frase fundamental del texto que tocó tu corazón en la primera
parte de nuestro itinerario, y ve repitiéndola durante tu jornada: mientras
esperas el autobús, cuando vas caminando por la calle, en un atasco, al hacer
cola…
d.- Vida. Oración. ¿Qué le digo a Dios a partir del
texto?
Ya hemos llegado a la tercera y
última parte de nuestro itinerario. De la escucha y la meditación de la Palabra
es muy posible que surja de forma espontánea la oración de petición, súplica,
alabanza, acción de gracias, ofrecimiento, adoración… Esa es tu respuesta a
Dios desde la experiencia vivida en este momento de oración.
Pero la respuesta a Dios no puede
quedarse ahí únicamente, la oración ha de llevarnos al compromiso. Por ello, es
necesario que asumas un compromiso concreto en tu vida a favor de los hermanos
y para que el Reino de Dios y su justicia sea cada vez más una realidad en
nuestro mundo.
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ORACIÓN
DESPUÉS DE LEER LA BIBLIA
JESÚS
MAESTRO,
TÚ HAS DICHO
QUE LA VIDA ETERNA
ES CONOCERTE
A TI Y AL PADRE.
ENVÍA SOBRE
NOSOTROS
LA
ABUNDANCIA DEL ESPÍRITU SANTO
QUE NOS
ILUMINE, GUÍE Y
FORTALEZCA EN
TU SEGUIMIENTO,
PUES TÚ ERES
EL ÚNICO CAMINO AL PADRE.
HAZ QUE
CREZCAMOS EN EL AMOR
PARA QUE
SEAMOS, COMO PABLO,
TESTIGOS
VIVIENTES DE TU EVANGELIO.
CON MARÍA,
MADRE, MAESTRA Y
REINA DE LOS
APÓSTOLES,
CONSERVAREMOS
TU PALABRA
Y LA
MEDITAREMOS EN NUESTRO CORAZÓN.
JESÚS
MAESTRO, CAMINO, VERDAD Y VIDA.
TEN PIEDAD DE NOSOTROS.
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Oración
antes de leer la Biblia
Jesús Maestro,
que has dicho: Donde están
dos o tres reunidos en mi
nombre,
Allí estoy yo en medio de
ellos,
quédate con nosotros, que
estamos reunidos
para meditar y comulgar con tu
Palabra.
Tú eres el Maestro y la
Verdad:
Ilumínanos para que
comprendamos mejor
las Sagradas Escrituras.
Tú eres la guía y el camino:
haz que seamos dóciles
en tu seguimiento.
Tú eres la Vida:
haz que nuestros corazones
sean la buena tierra
donde la semilla de tu Palabra
produzca frutos abundantes
de santidad y apostolado.
Jesús Maestro, Camino, Verdad
y Vida.
Ten piedad de nosotros.

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